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Los propietarios de un Peugeot electrificado nos cuentan sus opiniones

¿Qué tienen los eléctricos e híbridos enchufables, que gustan a todo el mundo? En Peugeot hemos hablado con clientes que los usan habitualmente, y con los probadores de la marca, para descifrar las claves que provocan que este tipo de automóviles sea tan agradable de conducir.

La tecnología eléctrica e híbrida enchufable ofrece ventajas y unas sensaciones gratificantes. Además, se adapta y resulta satisfactoria para todo el abanico de conductores, desde los que buscan facilidad de uso y comodidad, a los que demandan sensaciones deportivas.

Y es que la electrificación ha abierto nuevas formas de disfrutar del automóvil y ha conseguido aunar dos de las señas de identidad de Peugeot: la sostenibilidad con el placer de conducción. Estas son las claves de la conducción de un coche enchufable que nos apuntan propietarios y probadores.

  1. La magia del silencio

El primer shock al ponerse al volante de un eléctrico es ponerlo en marcha. Como no suena, ni vibra, muchos de nuestros clientes nos confesaron que miraron el cuadro de mandos para saber si efectivamente el coche estaba arrancado. “Es como subirse al futuro en una nave espacial silenciosa”, nos relata un cliente.

La definición de confort gana muchos enteros en un coche eléctrico (o en un PHEV en modo eléctrico) por la ausencia de ruido y vibraciones. Tanto es así, que Peugeot se ha esforzado en desarrollar mejores aislamientos, porque los eléctricos no tienen una sonoridad mecánica que amortigua otros ruidos de rodadura.

  1. Respuesta instantánea

El segundo impacto viene al pisar el acelerador. Incluso los probadores más experimentados de la marca, con miles de horas de conducción al volante de cada nuevo desarrollo de modelo, se sorprendieron la primera vez que condujeron en modo eléctrico. “Llama la atención la respuesta instantánea al pisar el acelerador, es como si el pedal y las ruedas tuvieran una conexión directa” comentaba uno de ellos. No hay retardo entre la acción de acelerar y el movimiento del coche, que “obedece con más rapidez a nuestras órdenes, sin el más mínimo retardo. Esto es genial al salir de un cruce: miras, pones el intermitente, aceleras y el coche sale enseguida”, en palabras de un propietario de un Peugeot e-208.

  1. Como un ascensor

Una vez en marcha, a la rapidez de respuesta se une una entrega de potencia plana, enérgica, completamente lineal y homogénea. “No se sienten vacíos o variaciones en la forma en la que el coche empuja. Es un empuje constante, tan lineal que recuerda la forma en la que te eleva el ascensor de un rascacielos”, dice otro cliente.

Los eléctricos de Peugeot no tienen caja de cambios ni embrague. La única diferencia con un coche automático convencional es que la aceleración es más fluida, porque no hay tirones ni la más mínima variación de empuje entre marchas. Los híbridos enchufables de la marca disponen de un moderno cambio automático que también facilita su conducción y la hace más cómoda, sobre todo en ciudad o circulando en tráfico denso.

  1. ¡Cómo empuja!

Otra de las cosas que gustan de los eléctricos es la gran sensación de empuje que transmiten desde el primer instante. “Parece un coche mucho más potente” es una de las frases más repetidas por los propietarios de un Peugeot e-208 y e-2008. “Cuando le pisas, sale disparado”, añaden otros.

Los motores eléctricos entregan su potencia y par desde que comienzan a girar: siempre tienen un elevado porcentaje de su empuje disponible. Sin embargo, un motor de combustión solo ofrece el máximo de sus capacidades cuando lo exprimimos, cosa que la mayoría de los conductores normales no hace con frecuencia. “El eléctrico siempre da todo lo que tiene, mientras que un coche diésel o de gasolina solo entrega una pequeña parte”, nos explica uno de los probadores de la marca.

  1. Aceleraciones fulgurantes

La forma de entregar la potencia de los eléctricos y el aporte en aceleración del motor eléctrico en los híbridos enchufables permiten unas rápidas salidas desde parado. “La aceleración en los primeros metros es impresionante, parece un deportivo. Siempre salgo el primero en los semáforos” nos cuenta el propietario de un e-2008.

  1. Muchos coches en uno

Un motor eléctrico puede ofrecer caracteres diferentes, desde el más deportivo al más suave y eficiente. Los Peugeot enchufables ofrecen tres modos de conducción, Eco, Normal y Sport, que nos permiten disfrutar de diferentes personalidades. “Se nota muchísimo la diferencia al pulsar el botón” nos dice el propietario de un e-2008. “La aceleración y los consumos entre diferentes modos no tienen nada que ver”.

Los híbridos enchufables de la marca también permiten elegir distintos modos de uso. Y añaden la opción de tener un coche de combustión y uno eléctrico en el mismo automóvil. La interacción entre el motor de combustión y los eléctricos es tan sutil que apenas se siente.

  1. Una nueva forma de frenar

Este tipo de coches tienen una enorme capacidad de frenada: potente, inagotable y regulable. Su “secreto” reside en los sistemas de recuperación, que convierten en electricidad parte de la energía que se libera en la frenada y en la retención del motor. Los Peugeot e-208 y e-2008 disponen de dos modos de frenado y retención, que se seleccionan a través de la palanca de cambios. El modo aumentado ofrece una gran deceleración al levantar el pedal del acelerador para recuperar más energía. “A mí me gusta llevarlo en el modo aumentado. En mi recorrido diario apenas piso el pedal del freno: solo con levantar el pie del acelerador el coche ya decelera mucho”, nos dice un propietario de un e-208. “Además, así recuperas más energía y ganas unos kilómetros de autonomía”.

  1. Pegado al suelo

Los coches eléctricos y los híbridos enchufables de Peugeot llevan las baterías instaladas en el suelo del coche y en la parte central (entre los ejes). Esto ofrece dos ventajas: tienen un centro de gravedad muy bajo y un reparto de pesos entre ejes muy equilibrado. Para el conductor esto se traduce en una mayor seguridad. “El coche se siente pegado al suelo” es el comentario habitual. Además, sus reacciones son más neutras y sanas que las de un modelo convencional. “Estamos acostumbrados a conducir coches con mucho peso concentrado sobre el eje delantero” nos explica un probador, “y al conducir un eléctrico te das cuenta de que todos los coches deberían ser así”.

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